Wonder of the Seas, a bordo del barco más grande del mundo

Las dimensiones del último buque de Royal Caribbean son verdaderamente impresionantes. Por algo el Wonder of the Seas se ha convertido en el barco más grande del mundo, dejando en un segundo puesto a otra embarcación de la naviera estadounidense. El crucero bien merece un viaje.

¿Cómo es el Wonder of the Seas?

Mide 362 metros de eslora, 66 metros de ancho y tiene capacidad para albergar a 6.988 viajeros y una tripulación de 2.300 personas. Casi nada. El viajero no llega a hacerse una idea de su imponente tamaño hasta pasado un tiempo. Son tantas las opciones y atractivos que ofrece que uno se pierde tratando de llegar a la habitación, a alguno de sus 20 restaurantes, al spa, a sus teatros o al casino. Pero, empecemos desde el principio.

       El Wonder of the Seas pesa 230.000 toneladas y puede navegar a 22 nudos 

Antes de subir a bordo, el futuro huésped tiene que llevar un test de antígenos negativo, es el peaje que hay que pagar para descubrir al que se convertirá en su destino los siguientes siete días.

Parque acuático para niños.

¿Qué ofrece el Wonder of the Seas?

Un parque temático para todos los públicos. El entretenimiento es extensible a cada miembro de la familia, tenga la edad que tenga. El Wonder of the Seas cuenta con 18 cubiertas, en las que se reparten las habitaciones, así como sus restaurantes (de cocina creativa, japonesa, tex mex…), bares (hasta tiene uno atendido por robots), tiendas, galería de arte, sala de juegos y suma y sigue…

Restaurante Wonderland, dedicado a la cocina creativa.

Los espectáculos son, sin duda, el punto fuerte. No puede desembarcar sin haber visto el show de patinaje sobre hielo (por cierto, la pista puede ser usada por los huéspedes), la perfomance con agua en la cubierta exterior (deja la boca abierta) o los montajes musicales del  Grand Royal Theater (que poco tienen que envidiar a los de Broadway). La música es una de las claves del éxito de Royal Caribbean

Aqua Theater, el escenario dedicado al espectáculo de agua.

Durante el día las posibilidades son infinitas: hay dos piscinas exteriores, dos toboganes de agua, otro en seco, rocódromo, simulador de surf, tirolina, canchas de baloncesto, minigolf… Por supuesto, talleres varios, yoga, pilates, gimnasio, pista para correr…

Solarium.

Tomar una copa o cenar en Central Park es otro de los atractivos, un jardín al aire libre con vegetación real que se convierte en el pulmón del barco (con 20.000 plantas) y en el espacio más seductor del crucero.

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En primer plano, el Diner. Al fondo, el tobogán en seco.

Mención aparte merece su estancia en el Suite Neighborhood, un barrio de acceso privado y suites separadas del resto de los camarotes, como la imponente Family Suite. Distribuida en dos alturas, incluye sala de juegos privada, tobogán, mesa de hockey y ping pong, cine 3D y jacuzzi exterior, entre otras propuestas premium. La Clase Royal tiene zonas exclusivas para sus huéspedes: comedores, piscina, solarium…

Fuente:«royalcaribbean-presscenter»